lunes, 23 de junio de 2008

Un (post) minuto de silencio por RD (por Elena Salamanca)


Yo quise escribir algo sobre el cierre de la Revista Dominical y Revista Enfoques de La Prensa Gráfica, pero me ganó el ánimo del pre-lunes. Y hoy recibí (porque se lo pedí) este post de Elena (Salamanca), con el encargo de encaramarlo en este mi blog, y con todo el gusto lo hago, y emulo la figura de Bloguera consorte, si total, compartirmos el nombre del atraso en más de alguna vez, con todo y las escenas dramáticas que nos han caracterizado. Pues aquí les queda el post de Elena, y un imagen homenaje creada por mí para esta ocasión.

Un (post) minuto de silencio por RD


Nunca hablo de mi vida profesional en un blog. Tengo la ilusa idea de conservar así el anonimato, de que nadie o poca gente se entere de mi nombre y mi apellido.
Pero voy a hacer una excepción: dedicar un post -que yo quisiera que fuera solemne- a Revista Dominical.

Desde que entré al periódico hasta el año pasado escribí para esta revista. Este último año, muchas veces, cuando mi jefe estaba de vacaciones, llegué a coordinarla y editarla. Incluso, llegué a etapas que sobrepasaban mis límites y llenaba las cuatro portadas del mes.

Ahí, con Blanca Abarca aprendí a reportear y a José Víctor Huezo le atrasé la hora de cierre durante casi cuatro años. "El atraso tiene nombre" era el lema de Víctor.

Ahí también hice a mis amigas Suchit y Cami. Ahí también conocí a mi querida María Tenorio, a Carlos. Ahí también me dieron un premio de periodismo que ni me enteré por qué me lo dieron y las noches de cierre eran escenarios de algunas de mis peleas pimpinellescas con Élmer, como la vez que llevamos la portada del café.

Agradezco de ellos la paciencia y la convivencia de esos años, cuando yo era una niña recién llegada a una sala de redacción, y luego -con el tiempo y el exceso de trabajo y de delirio- una diva.

Hoy, a sus 50 años, cierran Revista Dominical y Enfoques, en su única década de vida.

En Enfoques tuve una portada una vez -casi como invitada y okupa- y varias veces Saúl Vaquerano me bromeaba por mis compulsivas apariciones en sus columnas de opinión. Conocer a Saúl también ha sido muy bueno.

En la edición de RDominical de hoy aparecen varias de mi portadas, de algunas ya ni me acordaba, otras no las voy a olvidar nunca.

Me han sacado una lágrima de gorgojo desde este lado del Altántico.

lunes, 16 de junio de 2008

Mi mamá tiene miedo ¿y usted?



Hace unos días tuve una plática tensa con mi mamá. Hablamos de política -también nos pone tensos la religión. Mi mamá lee detenidamente los periódicos y tiene miedo. También tiene 73 años y ha vivido mucho, en lugares y momentos críticos, sino peligrosos. Mi mamá sabe de miedos, es una mujer que ha sabido lidiar con todos los miedos, es una mujer valiente que lee los periódicos y siente miedo.

En nuestra conversación tensa de hace algunos días, mi mamá me preguntaba sobre Mauricio Funes y también sobre Rodrigo Ávila, sobre ambos con miedo, y me repetía lo que dicen los periódicos, que se la han pasado haciendo eco del maniqueísmo de nuestros políticos: Que si gana la izquierda iniciará una especie de armagedón económico, de persecución e ignominia. Que si gana la derecha tal cual está, la amenaza es el continuismo de las fórmulas fallidas. Leído así, gane quien gane, el futuro da miedo.

Los periódicos y noticieros están novelando –estoy más de acuerdo con Silva padre, aunque no del todo- y no se quieren dar cuenta. No se trata de ocultar las diversas versiones, se trata de no privilegiar, como se está haciendo, las versiones partidistas. Se trata de investigar y escuchar atentamente.

Se trata de no trasladar la versión oficial tal cual nos llega, así sea a través de la prensa extranjera más prestigiosa, que prestigio no es sinónimo de infalibilidad –cuando el periódico El País, de España, dijo que la ayuda para los terremotos del 2001 estaba siendo mal administrada, al gobierno y a la prensa local no le pareció tan prestigioso, y, en cambio, a la oposición sí metía las manos en el fuego. Se trata de razonar junto a los especialistas, abordar con detenimiento las predicciones de uno y otro lado, y examinar si tienen un sustento aparte del electoral. Se trata de mermar el entusiasmo de los dueños por los que quieren ser electos, de evitar la paranoia. Se trata de construir escenarios reales y no calculados con intereses. Se trata de acercarse al periodismo ideal, al que ofrece conocimiento y sustenta el criterio.

El miedo es una mala opción política, porque infundir miedo se convierte en agresión. La gente se vuelve contra los que le hacen sentir miedo.

Mi mamá no merece vivir con miedo, nadie merece vivir con miedo, y yo me resisto a creer que en este momento dar esperanza no cabe en la agenda de los medios. Mi mamá busca en los periódicos algo en qué creer, y lo que les ha creído es que debe tener miedo. Algo tiene que andar mal.

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Publicado en El Faro, el lunes 16 de junio, de 2008.

miércoles, 28 de mayo de 2008

El Centro con Teatro


Fue una gran noche para el Centro: era un Centro con Teatro. Se llenó de gente que siempre anda bien cuidada, pero que, a pesar de eso, no suele llegar mucho por ahí. El Teatro Nacional estaba encendido, vivo por fin, y la gente que sí anda siempre por ahí, a pesar de que nunca anda bien cuidada, lo miró y lo admiró, admirados de tanta seguridad y gente con trajes. Yo llegué con un buen amigo, y los dos de traje claro está, porque así decía la invitación --que no era para mí (¡Gracias María C.). La invitación también decía que había que confirmar la asistencia llamando a un número, yo no confirmé, pero Roberto Salomón sí, pero dice que le dijeron cinco veces "le voy a pasar a la encargada (y a veces encargado)" y nunca encontraron a quien pasarle, pero llegó, igual que yo, con tarjeta en mano, porque así decía la tarjeta también, y en la mano me quedó, porque nadie me la pidió.
Nos sentaron en las nuevas butacas de la segunda fila de la gran sala, y desde ahí dimos el primer vistazo al teatro por dentro. Y vimos cómo volaban los pajaritos (literalmente) de arriba para abajo, como Juan por su teatro, y como disgustados por tanta luz, tanto ruido y tanta gente después de siete años de tranquilidad. También desde ahí vimos y oímos a Glenda Gaby, que acompañó a la Orquesta Sinfónica Juvenil (no quedó claro quién acompañaba a quién). La señora Glenda cantó y habló mucho, como ensayando para el homenaje propio que un día seguramente alguien le dará, pero esa noche no era de homenaje, a menos que fuera para los señores ministros de Cultura de Iberoamérica (¿desde cuándo Andorra es de Iberoamérica?) que se reunieron en San Salvador por décimo cuarta vez para platicar cosas de cultos, culturas y Conculturas de la región, y se dijo que en ocasión del cierre de tal encuentro cultural es que se pre-re-inauguraría el Teatro Nacional, cuya re-inauguración quedó pautada para octubre.
La señora Glenda terminó de cantar y seguía emocionada en su ensayo para el homenaje propio que un día seguramente alguien le dará, y el imponente telón se cerró, y aunque hubo intentos del personal de protocolo de Concultura de arengar a las masas a pedirle otra, otra, otra a la señora Glenda. Pero la otra, otra, otra se quedó para el homenaje que un día seguramente alguien le dará. Entonces no pasó nada más, solo unos minutos vacíos y el distinguido e inteligente público entendió que debía, por sí solo, levantarse y dirigirse al foyer y al gran foyer a degustar del vino, los canapés y la tertulia: "que si no era el tipo de espetáculo", "que por qué no", "que tan bonito que canta", "que no era el lugar", "que lindo tocan los niños estos", "por cierto, que bonito quedó el teatro"...
Nosotros nos dedicamos un rato a recorrer el Teatro Nacional, subimos por las escaleras hasta la tercera planta a disfrutar de otro foyer, bajito y solitario, de la pequeña sala y sus camerimos y balcones, del feo pero histórico piso del tercer piso, y de la platea de la tercera, con todo y el vértigo. Paseamos por los palcos, nos sentamos en las nueva sillas que ya no chillan, y le tocamos los pezones a las esculturas que flanquean el palco presidencial. Nos asomamos a la terraza exterior, y entre la columnata saludamos al director de Patrimonio Cultural –que se retiró temprano de evento– mientras esperaba a su vehículo y su chófer en la acera de la plaza Morazán. No nos queríamos ir, pero el vino se terminó temprano, los canapés un poco después y la tertulia no podía durar mucho más con hambre y sed.
Quedó cerrado el Teatro Nacional nuevamente, pero hoy con promesa de apertura el próximo octubre. A ver si entonces podemos ver un obra de teatro inaugurando el teatro. Pero, por ahora, quedo otra vez el Centro sin Teatro.

La foto es de los fotógrafos de El Faro, parte de su estupenda galería Grafos.

viernes, 16 de mayo de 2008

Por la boca vive el pez

La decisión de opinar por escrito es una decisión grave. Nosotros, yo y mis circunstancias, la tomamos hoy, y muy a la ligera. Decidimos opinar sobre todo (o contra el todo, no sé). Lo cierto es que, aparte de constituir una caricia descarada y autoinflingida del ego, necesitamos poner cierto orden a nuestras ideas sobre todo (y sobre el todo, no sé), y nos pareció una buena idea tratar de obligarnos a hacerlo frente a un público que, de llegar a existir, pueda dialogar con nosotros, es decir, conmigo y mis circunstancias. No vamos a proceder a explicar el porqué del nombre del blog, hemos querido que la Real Aacademia de la Lengua Española nos ayude con sus exactas definiciones liberadoras de toda culpa. Veremos, mis circunstancias y yo, cómo nos va con este diálogo que inicia con la fe puesta en el derecho a la palabra, porque creemos, yo y mis circunstancias, que por la boca vive el pez, y no se piense que ignoramos que también existe la versión necrófila de la frase en cuestión.