viernes, 16 de mayo de 2008

Por la boca vive el pez

La decisión de opinar por escrito es una decisión grave. Nosotros, yo y mis circunstancias, la tomamos hoy, y muy a la ligera. Decidimos opinar sobre todo (o contra el todo, no sé). Lo cierto es que, aparte de constituir una caricia descarada y autoinflingida del ego, necesitamos poner cierto orden a nuestras ideas sobre todo (y sobre el todo, no sé), y nos pareció una buena idea tratar de obligarnos a hacerlo frente a un público que, de llegar a existir, pueda dialogar con nosotros, es decir, conmigo y mis circunstancias. No vamos a proceder a explicar el porqué del nombre del blog, hemos querido que la Real Aacademia de la Lengua Española nos ayude con sus exactas definiciones liberadoras de toda culpa. Veremos, mis circunstancias y yo, cómo nos va con este diálogo que inicia con la fe puesta en el derecho a la palabra, porque creemos, yo y mis circunstancias, que por la boca vive el pez, y no se piense que ignoramos que también existe la versión necrófila de la frase en cuestión.

4 comentarios:

María Tenorio dijo...

Hola, Elmer, pues animo para vos y tus circunstancias con los impropios diálogos. Dale. Y gracias por leer Talpajocote, valga la publicidad.

HuelveElena dijo...

Dialoguemos, pues.
Ya que no tenemos más a Los Breves, veámonos aquí.
Y lo mismo: Gracias por leerme.

HuelveElena dijo...

Bueno, tata, yo quiero una actualización.

É.L. Menjívar dijo...

Ahí esta naná...